Con bastantes cosas que decir, después de un largo y caluroso silencio, me limitaré a hacer una síntesis de la nueva causa que se promueve en este y en el blog de wordpress que yo misma presido, escribo y conformo el comité editorial: PAREN EL ESCÁNDALO DE LOS PEAJES.
Para llegar a Guanaqueros, o a Morrillos, (sí, entre Tongoy y Los Vilos, donde tuve el gusto de pasar el fin de semana con mi familia y amigos en motos, sonámbulos y locos) necesitai casi 8 lucas, sólo para pagar las concesiones. Terrible. Te juro que me acuerdo de la Gladys Marín y sus compa comunistas alegando porque estaban vendiendo al país.
Toa la razón.
Y más me acordé de ellos cuando fui a Puerto Velero, donde te dejan entrar con un “pase”, demás, si es propiedad privada. Pero el pase famoso te da permiso por media hora, SIN BAJARTE DEL AUTO. Es decir, el derecho a esa playa, la tienen sólo the owners of that place. Claro, ellos construyeron el acceso. Si quieres, te pegas el pique caminando desde Tongoy, te desafío, pero por Puerto Velero, eres un ilegal.
Dónde quedó todo eso que nos enseñaron cuando chicos, sobre que las playas eran públicas y de todos?
Dónde van a quedar, si los resort se siguen comiendo las costas? Ya destruyeron Cau Cau, ahora seguirán con Guanaqueros.
Entonces la causa empezó por los peajes, pero terminé alegando porque las munis se bajan los pantalones por vender unos millones en permisos, que seguro se gastan al tiro en cualquier estupidez, que seguro tendrá prohibido el acceso a la gente.

No pude dejar de acordarme cuando, en Laguna, se instaló el Costa Cachagua. Fui con la Pati al sector que íbamos siempre, que estaba a los pies de la casa de mi entonces pololo, hoy marido. Los del resssssort habían instalado quitasoles de coirón por todos lados. Se habían adueñado de la playa. Nos instalamos por ahí, piolita, cuando vimos llegar a una familia igual bulliciosa. Eran onda los cárcamo, radio a pilas, harto bolso y niño chico gritando, y tuvieron la mala idea de instalarse bajo uno de los superchic quitasoles. Serán gratis, habrán pensado.
Mal. Llegaron los baywatch supervisores-guardias-no sé qué- y los sacaron. No sé qué les habrán dicho, algo relacionado con que los quitasoles, y por ende la playa, eran de Costa Cachagua, pero les vimos la cara de “humicháos”, como diría mi amigo korda… Quedamos heladas. Los habían echado de la playa. La familia se fue lo más rápido que pudo y nosotras no reaccionamos. Deberíamos haber hecho escándalo. Eso habría sido muy malo para ellos. Deberíamos haber reclamado fuerte. Pero no, no hicimos nada. Nos fuimos también, apestadas con la playa, con Costa Cachagua y el incidente.
Al año siguiente mi marido vendió la casa… a Costa Cachagua..
Harper´s Bazaar, la revista que logró hacerle una entrevista a Frances Cobain, ya esparció la noticia por Internet. En marzo aparece la hija de, hablando sobre la atención gratuita que concita.Y que entiende que los fans de Nirvana y Hole se interesen por ella, pero que no deja de darle cosita todo eso. Ojalá sea una buena entrevista.
Un par de vínculos, y ojo con el blog “
quenofalteporlacresta, donde hay una bloguera chilena con personalidad. Está re bueno.

http://quenofalteporlacresta.wordpress.com/2008/02/09/frances-bean-cobain/
http://www.adnmundo.com/contenidos/adncool/kurt_cobain_courtney_love_hija_fans_nirvana_hole_co110208.html
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A ponerse las pilas

Con la visita de Al Gore y la difusión mundial de su incómoda verdad, el cuidado del planeta ha vuelto a estar en el tapete. Sin embargo, el casi presidente estadounidense sólo es una de las voces que hace años abogan por un mundo más limpio y mejor.
Hoy ya no se trata de una idea romántica, utópica o que les compete a otros. La contaminación atmosférica tiene consecuencias visibles y palpables y tuvimos que llegar a esto para tomar conciencia de que es un tema práctico. No se trata de dejar las cosas en manos de Greenpeace ni pensar que se trata de verdes fatalistas que sólo alarman a la población, sino de darse cuenta que como sociedad hemos ensuciado el aire hasta afectar el desarrollo normal de la naturaleza.
El gas acumulado en la atmósfera es tal, que ha formado una barrera que impide que las emanaciones nuevas puedan salir, irse, y volver a limpiarse. En otras palabras, aunque menos académicas, nos estamos ahogando en nuestra propia mugre.
Este es el llamado efecto invernadero, que provoca serios cambios climáticos, tanto en temperaturas, como en lluvias, deshielos e incluso cantidad y velocidad de los vientos.
Y el sector agrícola ha sido uno de los primeros de la sociedad en sufrir las consecuencias. Heladas extremas, sequías y un pronóstico que avisa de un desarreglo total durante este siglo, son realidades que hay que enfrentar ahora.
Los agricultores de Petorca y La Ligua llevan mucho tiempo pidiendo sus embalses, y resulta que almacenar el agua es justamente una de las soluciones más próximas y necesarias. Es de esperar que la idea no se entrampe en la eterna burocracia, y que agricultores de otros sectores hagan el mismo esfuerzo para prepararse y enfrentar lo que viene.

Editorial publicada en Agro 2000 de El Observador, 27 de noviembre 2007, Regina Brito.