A raíz de la original, efectiva y rápida protesta que realizaron ayer los recolectores de basura frente a La Moneda, no pude dejar de aplaudirles por la iniciativa. Esa es una forma de presión limpia, sí, y directa. Incomodaron al gobierno, llamaron la atención, fueron protagonistas de cuanta galería de fotos de medios on line hay en los sitios chilenos y demostraron que no es necesario romper todo Santiago y después echarles la culpa a los “infiltrados”, para poder conseguir sus objetivos.
¿Y nosotros? los ciudadanos comunes y silvestres, los provincianos, los viejos, los chicos, los discapacitados, los encalillados, que no tenemos más basura que los avances en efectivo pre aprobados que mes a mes nos recuerdan, en papel cuché (de dónde sale esta palabra) la poca solvencia que tenemos y todo lo que nos perdemos por no aceptar el par de palos que nos ofrecen. Que no tenemos más que cuentas con alzas de luz, de agua, próximamente de gas, de locomoción, de bencina, de pan, de contribuciones, de permisos de ciruclación para circular por nuestras propias calles; de peajes, ah; de frutas! de todo lo que sube en el país espacial llamado Chile, cuyos gobernantes enquistados no hacen más que tomar medidas de emergencia para ayudar a los más desposeídos? Porque a los que no tenemos ficha cas, que nos vaya bonito.
¿con qué basura protestamos nosotros?

NOTICIA EN DESARROLLO…

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